34ª Jornada - Una jornada clásica
Día: Viernes 17 de Octubre de 2009
Después de uno de los desplazamientos fijos del año los miembros de la expedición aterrizamos en la casa de la cerveza por segunda jornada consecutiva.
Previamente Tomba tuvo que dejarnos a paso ligero por los consabidos problemas gástricos. Se lo tiene que hacer mirar.
Nos tomamos una copita tranquila antes de volver al centro de operaciones, lo que se viene llamando La Dolores, el templo de la cerveza.
Una vez allí las cañas corrieron como suelen. Y como solemos últimamente recuperamos fuerzas en el Neila.
La flamenca fué nuestra siguiente parada. Un lugar con cañas baratas y con bastante ambiente, sobre todo en las mesas, en el rincón del gato.
Un paso por la Ofrenda por la que hacía tiempo que no pasábamos y en la que cayeron unas buenas copas. Para unos cayeron mejor que para otros.
Para terminar cambiamos de garito pero no de registro. En el Felicia, del mismo dueño que la ofrenda, la música también es española y el ambiente es más o menos del mismo tipo. Quizás más joven. Allí algunos terminaron con un recorrido clásico de nuestras jornadas y con las pocas fuerzas que les quedaban.
Lebrijano
Después de uno de los desplazamientos fijos del año los miembros de la expedición aterrizamos en la casa de la cerveza por segunda jornada consecutiva.
Previamente Tomba tuvo que dejarnos a paso ligero por los consabidos problemas gástricos. Se lo tiene que hacer mirar.
Nos tomamos una copita tranquila antes de volver al centro de operaciones, lo que se viene llamando La Dolores, el templo de la cerveza.
Una vez allí las cañas corrieron como suelen. Y como solemos últimamente recuperamos fuerzas en el Neila.
La flamenca fué nuestra siguiente parada. Un lugar con cañas baratas y con bastante ambiente, sobre todo en las mesas, en el rincón del gato.
Un paso por la Ofrenda por la que hacía tiempo que no pasábamos y en la que cayeron unas buenas copas. Para unos cayeron mejor que para otros.
Para terminar cambiamos de garito pero no de registro. En el Felicia, del mismo dueño que la ofrenda, la música también es española y el ambiente es más o menos del mismo tipo. Quizás más joven. Allí algunos terminaron con un recorrido clásico de nuestras jornadas y con las pocas fuerzas que les quedaban.
Lebrijano

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