martes, octubre 20, 2009

33ª Jornada - Todavía hay pólvora

Día: Viernes 18 de Septiembre de 2009

El debate comenzó en la Casa de la Cerveza de Juan Bravo con un digestivo gintonic. Previamente Papichulo nos tuvo que dejar para cumplir con sus deberes paternos. Después de la copa Harry y Tomba se tuvieron que ausentar, el primero por la misma razón que Papichulo y el segundo por problemas estomacales. Ese Omeprazol.

Sólo comentar que Cobain, que había confirmado asistencia, no apareció. Su agenda falló. Eso sí, pasó al día siguiente por el restaurante y para su sorpresa los camareros se rieron de él.

Una vez abandonada la casa de la cerveza decidimos que lo mejor enfilar hacia el centro. Ya cerca de Gran Vía quisimos enseñar a Freak y Farruco un nuevo local que unas semanas antes me había enseñado Bravucón. Stylo se llamaba. El ambiente tradicional del lugar impacto a los novatos. Con la entrada, de 8 euros, sólo daban ginebra La Gaditana, un brebaje que todo gambitero que se precie debería probar alguna vez. Todo lo demás tiene recargo. Segundo gintonic del día.
Una vez fuera, y después del shock, la cercanía de La Dolores nos atraía como el canto de las sirenas a Ulises. Unas cañas espectaculares que cayeron como el agua.

Se nos hacía tarde y había que reponer fuerzas. El Neila siempre tan socorrido. Una cañita y algo ligero al buche.

De subida por Huertas pensamos que no había mucho jaleo por la zona y quizás en la Latina encontráramos mejor ambiente. Apetecía un poco de cante en la Soleá pero, dada la hora, las once y pico, quizás no hubiera mucha gente. Paramos previamente en otro garito de la cava baja donde se suele escuchar flamenco para tomar una caña previa mientras hacíamos algo de tiempo. En la parte de abajo un guitarrista de toda la vida de la Soleá rasgueando las cuerdas para los asistenetes. Luego, ya en la Soleá, una copita y algo de cante de dudosa calidad. Mucho aficionado. Además de algún paleto, paleta en este caso, que había por el local e impedía escuchar con comodidad.

De nuevo en la calle enfilamos hacia el Typical Spanish. Un par de copas y un poco de Nino Bravo para el cuerpo. Finalizada la sesión sesentera nos metimos en el garito que está enfrente del Marula. Algún día me acordaré del nombre. Lo prometo. Antes de pedir nada Bravucón decidió que ya era suficiente.
Quedaban tres valientes que pensaron que todavía quedaba cuerda. A la hora que llegamos al Sayonara no había mucha gente pero enseguida empezó a llegar el respetable. Lo bueno del sitio es que no se llena como para agobiar. Música española.
Cuando se empezó a animar la cosa, y después de una copa, Farruco se puso a hablar con dos parroquianas que dieron cuartel. Freak y Lebrijano se unieron a la tertulia. Más de dos horas y copas después estábamos saliendo los últimos
del lugar, ya sin Farruco.
Despedimos a una de las parroquianas nos fuimos a tomar un café, agua en mi caso, con la otra a una cafetería de la calle Arenal. De camino, alguna foto curiosa se sacó.
Ya con los ánimos templados decidimos poner fin a la jornada a eso de las 8 de la mañana. No sin antes dejar a nuestra acompañante en el metro de Sol.
En resumen, todo un record para los expedicionarios que demuestra que todavía hay pólvora. Enhorabuena a los premiados. Que así siga.

Lebrijano