jueves, noviembre 20, 2008

27ª Jornada - Tratado de Bolonia: Sí o no

Aunque la primera intención era de ir a los legionarios, la verdad es que se nos hizo algo tarde, así que decidimos probar los legionarios paracaidistas en la calle Bocangel. Allí nos sentamos y comenzamos nuestra animada tertulia, interrumpida por el alboroto de Farruco y Potter al ver como quemaban un chorizo en la mesa de al lado con metanol (el bote tiene una calavera enorme).

De allí nos movimos a la Dolores, cita inamovible en las últimas jornadas, donde comenzó el debate sobre el Tratado de Bolonia en el que Bravucón y Lebrijano defendían posturas ¿opuestas? En este punto Freak nos dejó ya que tenía una despedida de soltero (con parejitas, sin palabras). Como podéis imaginar no tardo en volver a las copas.

Como ya era tarde fuimos a recuperar fuerzas a las Bravas y de allí a la Venencia a tomar UNA manzanilla, que ya sabemos todos el estado en el que acabamos cuando cometemos excesos.

Un amago de ir a la Ofrenda (vacía), Casa de Guadalajara (cerrada), España Cañí (a reventar) hasta que encontramos un sitio decente donde tomar la primera copa. De allí a la Ofrenda, Burladero, para acabar en Torero, donde uno, un tanto renqueante por la gripe puso fin a la noche en torno a las 4 de la mañana. Se quedaron Freak y Lebrijano manteniendo el pabellón bien alto.

Tomba

lunes, noviembre 17, 2008

26ª Jornada - Testamento vital

Día: Sábado 25 de Octubre de 2008.

Para el debate estaba claro que Vallecas no nos atraía y por tanto hubo que viajar en el coche de Harry, un todo terreno de 4 plazas. Teniendo en cuenta que éramos 5 hubo que apretarse y jugarse la vida en la parte descapotada del coche.

Conseguimos llegar a huertas para acabar en la casa de Guadalajara, ya sin Cobain, para meternos unos cubatas tranquilamente sentados de todo lo trascendental. Tal fué así que la conversación se fué animando y llegamos a dar cada uno las pautas por si de una de estas no la contábamos. Lo que se viene llamando un testamento vital. Harry quería que le mantuvieran 3 años antes de desconectar, toda una falta de respeto al medio ambiente y a sus compatriotas que deberán costear el capricho.
Ya con el calor en el cuerpo, hacía una pipa de agua, no en mi caso, en la calle de la Ofrenda.
Fué allí donde mientras entraba el botellín pertinente Bravucón recibió una llamada de unos amigos y se marchó en su busca con la promesa de volver. Mientras ello pasaba, nos fuimos a comer una tortilla empujada por una caña a las bravas. Sin haber quedado volvimos a coincidir con Bravucón que hombre de palabra, y no gracias al GTD, se volvía a unir a nosotros trayendo a sus amigos. Con los que compartimos una copa en el irlandés de la calle de la victoria.
Perdimos a algunos del grupo del Bravucón pero no nos impidió probar un par de cañas en otro garito de la calle de la cruz para terminar con la última en el Burladero a una hora más que prudente.
Por una vez no pasa nada.

Lebrijano.

jueves, noviembre 06, 2008

25ª Jornada - No me llores... No me llores

Día: Sábado 04 de Octubre de 2008.

Nuestra sobremesa comenzó en uno de esos sitios que tanto adora Bravucón, un antro maloliente, orientado a turistas que está en la calle Segovia, casi en el comienzo de la Cava Baja. Por supuesto el alcohol era de pésima calidad y el olor a fritanga hacían el resto. Si a eso añadimos la decoración... pues eso. Para no volver. Lo más interesante del antro fue un bastón colgado encima de la barra que tenía grabado el lema: "No me llores... No me llores"

Continuamos en ¿La Casa de Guadalajara? La verdad es que sólo recuerdo una guiri monísima sentada en una mesa leyendo y que justo al irnos comenzaron unas clases de tango. De la tertulia a destacar el mal cuerpo que se le puso a Farruco cuando Bravucón comenzó a contar sus experiencias con el buceo.

Era hora de juntarnos con un viejo amigo al que llamaremos El Abominable Hombre de las Nieves, o simplificando: Yeti. Para tal efecto nos fuimos a La Dolores (Plaza de Jesús), donde siguen sirviendo una de las mejores cervezas de todo Madrid. Como Yeti tenía que recuperar el terreno perdido iba a dobles mientras que los demás dábamos buen abasto de nuestras deliciosas cañas.

Cuando salimos de La Dolores era ya hora de meter algo sólido en el buche, no por hambre, sino por precaución, ya que nos quedaba toda la noche por delante, así que fuimos al Neila a tomarnos una hamburguesa. En este punto Bravucón nos abandonó dirigiéndonos el resto al Viva Madrid a por unos mojitos. En este punto se nos unieron un par de amigos de Lebrijano y Farruco que nos acompañaron el resto de la noche. De aquí Yeti, que se está haciendo mayor, se retiró.

Continuamos en La Ofrenda, donde quien subscribe se retiró después de un par de copitas más y Lebrijano hizo las paces con la camarera con la que tuvo un conflicto unas jornadas atrás. El resto me consta que alargaron la noche en baretos como el Burladero o Torero.

Tomba