viernes, marzo 07, 2008

20ª Jornada - Un día tranquilo

Dia: Viernes 19 de Enero de 2008.

Para el debate nos quedamos sólo Farruco, Bravucón y Lebrijano.
Conocíamos un lugar cercano, la escalera del 34 en Diego de León, y allí fuimos para tomar una copa tranquila. Para bajar la comida decidimos darnos un paseo hasta La Dolores en la Plaza de Jesús y, si se terciaba, parar por el camino. No fue así. Una vez allí nos tomamos un par de cañas. ¡¡Dios, qué buenas!!.
Nos fuimos a un lugar cercano, creo que en la calle infante, para tomar una copa y fumar, el que quisiera, una pipa de agua. Los ánimos estaban un poco flojos. Anduvimos deambulando y acabamos en La Escondía (Puerta Cerrada, 6) para tomar una caña a ver si nos recuperábamos. No fué así. Farruco cogió el metro para volver a casa y yo acompañé a Bravucón hasta su casa en Arguelles porque todavía era pronto, sobre las 22:00. Una vez allí se nos ocurrió tomar la última caña en el 1929 (Rodríguez San Pedro), luego pasamos por El Atómico y nos cayeron dos más.
No bastaron para levantar el ánimo de Bravucón y decidimos no seguir alargando la agonía de lo que había sido "un día tranquilo".


El Lebrijano.

19ª Jornada - Mano a mano

Dia: Viernes 23 de Noviembre de 2007.

Hacía tiempo que teníamos pendiente una visita al colegio mayor Caro (Av. Seneca) y, como nos pillaba de camino bajando desde El Escorial, decidimos parar. No vimos mucho movimiento, algunos grupos de estudiantes tomando café. Bendita juventud. Entre recuerdos de nuestra época de estudiante cayeron un par de dycs. Baratos, muy baratos.
Cobain y Harry se tuvieron que retirar por diversos motivos y nos quedamos mano a mano Bravucón y yo.
Tomamos la decisión de hacernos lo que llamamos "unas parroquias". Dada nuestra ampliamente conocida devoción, no es una decisión que pueda sorprender.
Iniciamos la andadura por un típico "mesón" de Moncloa para tomar, en mi caso, la primera caña y un café para Bravucón. Supongo que quería prepararse para el "rosario".

El primer misterio lo rezamos en el Rosado donde nos cayeron una cañas y donde coincidimos con un amigo parroquiano de Bravucón, un poco mermado de salud, no en vano supera el medio siglo, pero gran aficionado al cante. La tertulia sobre cantaores flamencos, rancheras y demás hicieron de las cuatro o cinco cañas un trago dulce. He de comentar que, tanto Bravucón como su amigo, son buenos entendidos en la materia y que no sólo aprendí sino que disfruté. No soy tan aficionado como ellos, aunque poco a poco lo estoy intentando. Denme tiempo.

Para el segundo misterio nos fuimos al Greco donde nos pusieron dos cañas y que nos sirvieron como aperitivo para ir a tomar otra al Cangrejero donde nos encontramos de nuevo al dueño. Eso es talante.

Enfilábamos ya el tercer misterio y la zona centro por lo que después de un paseo nos pudimos hacer hueco en un rincón de Casa Labra para reponer fuerzas con una caña y un bacalao, rico, pero no como el de Casa Revuelta. Para terminar de constatarlo nos pasamos por allí pero estaba ya cerrado. Aún así, sigue sin haber discusión, Casa Revuelta es El Charolés del bacalao. Echamos un vistazo alrededor y vimos la Escondida donde terminamos el tercer misterio con tres cañitas.

Enfilamos para Santa Ana con la intención de afrontar el cuarto misterio y tras sacar una caña gratis (habrá que explotar la ruta del gorrón en alguna ocasión) en el Monalisa y charlar con unas niñas groupies, buenísimas, del grupo Rebelde, que estaban a la puerta del antiguo hotel Victoria, Dios lo tenga en su gloria, nos fuimos a tomar una copa con descuento en alguno de los sitios que ofrecen por allí para acabar en la Ofrenda con otra copa en la mano.

Decidimos que lo mejor era retirarse y no manchar nuestras almas ya limpias de todo pecado. Cómo llegamos cada uno a casa es el quinto misterio.

El Lebrijano.