20ª Jornada - Un día tranquilo
Dia: Viernes 19 de Enero de 2008.
Para el debate nos quedamos sólo Farruco, Bravucón y Lebrijano.
Conocíamos un lugar cercano, la escalera del 34 en Diego de León, y allí fuimos para tomar una copa tranquila. Para bajar la comida decidimos darnos un paseo hasta La Dolores en la Plaza de Jesús y, si se terciaba, parar por el camino. No fue así. Una vez allí nos tomamos un par de cañas. ¡¡Dios, qué buenas!!.
Nos fuimos a un lugar cercano, creo que en la calle infante, para tomar una copa y fumar, el que quisiera, una pipa de agua. Los ánimos estaban un poco flojos. Anduvimos deambulando y acabamos en La Escondía (Puerta Cerrada, 6) para tomar una caña a ver si nos recuperábamos. No fué así. Farruco cogió el metro para volver a casa y yo acompañé a Bravucón hasta su casa en Arguelles porque todavía era pronto, sobre las 22:00. Una vez allí se nos ocurrió tomar la última caña en el 1929 (Rodríguez San Pedro), luego pasamos por El Atómico y nos cayeron dos más.
No bastaron para levantar el ánimo de Bravucón y decidimos no seguir alargando la agonía de lo que había sido "un día tranquilo".
El Lebrijano.
Para el debate nos quedamos sólo Farruco, Bravucón y Lebrijano.
Conocíamos un lugar cercano, la escalera del 34 en Diego de León, y allí fuimos para tomar una copa tranquila. Para bajar la comida decidimos darnos un paseo hasta La Dolores en la Plaza de Jesús y, si se terciaba, parar por el camino. No fue así. Una vez allí nos tomamos un par de cañas. ¡¡Dios, qué buenas!!.
Nos fuimos a un lugar cercano, creo que en la calle infante, para tomar una copa y fumar, el que quisiera, una pipa de agua. Los ánimos estaban un poco flojos. Anduvimos deambulando y acabamos en La Escondía (Puerta Cerrada, 6) para tomar una caña a ver si nos recuperábamos. No fué así. Farruco cogió el metro para volver a casa y yo acompañé a Bravucón hasta su casa en Arguelles porque todavía era pronto, sobre las 22:00. Una vez allí se nos ocurrió tomar la última caña en el 1929 (Rodríguez San Pedro), luego pasamos por El Atómico y nos cayeron dos más.
No bastaron para levantar el ánimo de Bravucón y decidimos no seguir alargando la agonía de lo que había sido "un día tranquilo".
El Lebrijano.
