15ª Jornada - El vahído
Junio de 2007
Los asistentes fuimos: Harry, Freak, Cobain, Bravucón y Lebrijano. La lucha Cobain-Lebrijano continua. Cobain estuvo a punto de fallar porque tenía boda por la tarde. Hizo el esfuerzo, viniendo vestido de boda, y se manchó.
El debate de la jornada que, a priori, se preveía populoso se vió afectado por varios inconvenientes. Freak se tuvo que ausentar a última hora por motivos laborales. Como ya se ha mencionado, Cobain tuvo que mantener el compromiso que había contraído con un amigo del colegio que a su vez había contraído otro compromiso, esta vez matrimonial, suponemos que con una chica. Aunque hoy en día nunca se sabe.
No acaban aquí las bajas, pero para explicar la siguiente, que da título al debate, hay que decir que los que quedábamos (Harry, Bravucón y Lebrijano) decidimos ir en metro desde Casa Carola hasta el centro. Teníamos ganas de tomar unas en la hermandad de antiguos legionarios.
Según íbamos en metro vi cambiar el rictus de Bravucón que se había puesto fino a cocido. Movimientos raros, sudor frío, mareo. Se nos iba por momentos. Tenía mala pinta.
Decidió, acertadamente, irse a casa a tumbarse un rato con intención de incorporarse después, y así lo haría.
Ante esta perspectiva Harry y yo nos fuimos decididos a la hermandad con la esperanza de que Bravucón se rehiciera, aunque no lo teníamos tan claro. Nos tomamos unas buenas copas, por decir algo, cuando llegaron las seis y pico y sonó el teléfono.
Bravucón, cual ave fenix, había resurgido. Le esperamos en la propia hermandad, que ese día cerraba más tarde porque tenía que dar una cena (normalmente cierra a las 19:00) para compartir allí mismo la última.
Después de dejar la hermandad nos fuimos a tomar una caña a un bar cercano para seguir enfilando la calle Mayor hacia un bar andaluz que hay en la plaza mayor. Previamente Harry se compró una bandera, de España, en un garito de souvenirs de un conocido de Bravucón.
Otra caña cayó en el andaluz. El sitio está decorado con cabezas de toros en las paredes, fotos, etc, y pretende ser taurino. Lo curioso es que la mayor parte de las fotos eran de cogidas y a los taurinos, entre los que me incluyo, eso no les gusta. Mejores son las instantáneas de bajos naturales templados, trincherazos y verónicas ajustadas. Eso son los toros. Lo otro es casquería para turistas. Lo único que me gustó del sitio es que nos pusieron un gazpacho de pincho. Después de eso, a las 20:30, nos despedimos de Harry que volvía junto a su señora.
Los que quedábamos mano a mano decidimos ir al viña P, un sitio, éste sí, taurino donde se suele reunir, sobre todo en San Isidro, la gente del toro y aficionados que gustan de compartir ese tipo de ambientes. Una estátua de Domingo Ortega se podía distinguir en un cartel de una corrida de Borox (información por cortesía de Bravucón). Por esa zona estuvimos en otro sitio en la esquina de la calle Quevedo con Lope de Vega. Una caña y un generoso plato de patatas con pimientos y bacon de pincho más. Otro sitio de referencia.
Decidimos cambiar de aires y nos fuimos al cervantes a tomar unas cañas más. Allí nos encontramos con un amigo de Bravucón, el "pródigo", la exnovia de éste y otro amigo de ambos. Nos tomamos una caña allí. Intentamos pasar a la Dolores pero estaba lleno y nos decidimos por uno que hacía esquina al lado de los Gatos. Una caña más seguido de una copa en un garito cercano con espcialidad de mojitos (C/ Lope de Vega (?)).
Allí nos depedimos de los amigos de Bravucón que se iban a una fiesta. Decidimos que un vino en la Venencia nos daría fuerzas y al final fueron dos. La ofrenda estaba cerca y nos tuvimos que tomar otra allí.
El cansancio apareció y esa fué la última. Nos fuimos dando un paseo hasta casa de Bravucón donde nos citamos para la siguiente jornada, esta vez con invitado de excepción, Casanova, el hijo pródigo.
El Lebrijano.
Los asistentes fuimos: Harry, Freak, Cobain, Bravucón y Lebrijano. La lucha Cobain-Lebrijano continua. Cobain estuvo a punto de fallar porque tenía boda por la tarde. Hizo el esfuerzo, viniendo vestido de boda, y se manchó.
El debate de la jornada que, a priori, se preveía populoso se vió afectado por varios inconvenientes. Freak se tuvo que ausentar a última hora por motivos laborales. Como ya se ha mencionado, Cobain tuvo que mantener el compromiso que había contraído con un amigo del colegio que a su vez había contraído otro compromiso, esta vez matrimonial, suponemos que con una chica. Aunque hoy en día nunca se sabe.
No acaban aquí las bajas, pero para explicar la siguiente, que da título al debate, hay que decir que los que quedábamos (Harry, Bravucón y Lebrijano) decidimos ir en metro desde Casa Carola hasta el centro. Teníamos ganas de tomar unas en la hermandad de antiguos legionarios.
Según íbamos en metro vi cambiar el rictus de Bravucón que se había puesto fino a cocido. Movimientos raros, sudor frío, mareo. Se nos iba por momentos. Tenía mala pinta.
Decidió, acertadamente, irse a casa a tumbarse un rato con intención de incorporarse después, y así lo haría.
Ante esta perspectiva Harry y yo nos fuimos decididos a la hermandad con la esperanza de que Bravucón se rehiciera, aunque no lo teníamos tan claro. Nos tomamos unas buenas copas, por decir algo, cuando llegaron las seis y pico y sonó el teléfono.
Bravucón, cual ave fenix, había resurgido. Le esperamos en la propia hermandad, que ese día cerraba más tarde porque tenía que dar una cena (normalmente cierra a las 19:00) para compartir allí mismo la última.
Después de dejar la hermandad nos fuimos a tomar una caña a un bar cercano para seguir enfilando la calle Mayor hacia un bar andaluz que hay en la plaza mayor. Previamente Harry se compró una bandera, de España, en un garito de souvenirs de un conocido de Bravucón.
Otra caña cayó en el andaluz. El sitio está decorado con cabezas de toros en las paredes, fotos, etc, y pretende ser taurino. Lo curioso es que la mayor parte de las fotos eran de cogidas y a los taurinos, entre los que me incluyo, eso no les gusta. Mejores son las instantáneas de bajos naturales templados, trincherazos y verónicas ajustadas. Eso son los toros. Lo otro es casquería para turistas. Lo único que me gustó del sitio es que nos pusieron un gazpacho de pincho. Después de eso, a las 20:30, nos despedimos de Harry que volvía junto a su señora.
Los que quedábamos mano a mano decidimos ir al viña P, un sitio, éste sí, taurino donde se suele reunir, sobre todo en San Isidro, la gente del toro y aficionados que gustan de compartir ese tipo de ambientes. Una estátua de Domingo Ortega se podía distinguir en un cartel de una corrida de Borox (información por cortesía de Bravucón). Por esa zona estuvimos en otro sitio en la esquina de la calle Quevedo con Lope de Vega. Una caña y un generoso plato de patatas con pimientos y bacon de pincho más. Otro sitio de referencia.
Decidimos cambiar de aires y nos fuimos al cervantes a tomar unas cañas más. Allí nos encontramos con un amigo de Bravucón, el "pródigo", la exnovia de éste y otro amigo de ambos. Nos tomamos una caña allí. Intentamos pasar a la Dolores pero estaba lleno y nos decidimos por uno que hacía esquina al lado de los Gatos. Una caña más seguido de una copa en un garito cercano con espcialidad de mojitos (C/ Lope de Vega (?)).
Allí nos depedimos de los amigos de Bravucón que se iban a una fiesta. Decidimos que un vino en la Venencia nos daría fuerzas y al final fueron dos. La ofrenda estaba cerca y nos tuvimos que tomar otra allí.
El cansancio apareció y esa fué la última. Nos fuimos dando un paseo hasta casa de Bravucón donde nos citamos para la siguiente jornada, esta vez con invitado de excepción, Casanova, el hijo pródigo.
El Lebrijano.
